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os invito a compartir los detalles luminosos y la fuerza dramática de una escritora que nos cuenta y nos devela, nuestras más sensibles maneras de ser mujeres. Ella es Sharon Olds.

Nace en San Francisco, California, el 19 de noviembre de 1942. Se graduó en la Universidad de Stanford y se doctoró en la Universidad de Columbia. Desde hace años, imparte clases de creación literaria en la Universidad de Nueva York. Publicó entre otros: Satan Says (1980); The One Girl and the Boy´s Party (1983), The Father (1992); The Unsuwept Room (2002); Strike Sparks: Selected Poems (2004) y Stag´s Leap (2012). Su obra ha sido traducida a siete idiomas. Ha obtenido numerosos premios, entre ellos, el Pulitzer de Poesía.

Les presento su libro:”La Habitación sin barrer”.

Inés Garland, quien realizó la traducción al español, nos dice: “Asaraton, piso sin barrer. Asaraton oikos, habitación sin barrer. Las palabras son griegas, pero nombran a un estilo de mosaico romano que se usaba para decorar el comedor. Restos de comida tirados en el piso representados con el orden meticuloso del artista que pegó una por una las minúsculas teselas de colores: huesos de pescado, caracoles, cabezas de langostinos, carozos de fruta, cáscaras de nuez y hasta algún ratón en medio de las sobras del festín. La tradición de dejar los restos de comida en el piso hasta el final de la fiesta como una manera de honrar a los espíritus de los muertos que se hubieran irritado si alguien barría antes de tiempo. O tal vez sea al mismo tiempo un memento mori, para que no olvidemos que nosotros, que también disfrutamos del festín, vamos a morir. Los poemas de Sharon Olds honran la vida y la muerte a través de los detalles que capta con su mirada de riparógrafa, de arquera que clava las palabras en el blanco con dulzura impecable”

 

Domingo en el nido vacío

Lentamente me golpea la calma que hay/Nuestra casa está desierta. No hay nadie aquí/nadie que necesite algo de nosotros/y nadie va a necesitar nada de nosotros/ durante meses. Nadie va a entrar a la habitación/a pedir algo. Me siento como alguien/abandonado- me llevaron a alguna parte, y me dejaron/en una especie de centro turístico, no hay nada para hacer/por otro, todo es fácil.

Tal vez estemos muertos, tal vez esto sea/el cielo. Hasta bien tarde en la cama del amor, y después/dormimos un poco, nos despertamos a medias/y te miro a los ojos, o dentro/del blanco de uno de tus ojos/mientras los párpados preciosos se agitan/en su recorrido del amplio horizonte, descubro que eso puede/volverme inhumana, el único y casi/simultáneo movimiento de hundirse y salir-me/olvido de la palabra para ojos y del concepto ojos, solo/miro, un animal que mira el líquido en la cabeza del otro/o mira a través de una mirilla estrecha dentro/del diorama de otra dimensión/nube, cielo, agua oceánica, el/mar del Edén, estoy mirando la profundidad/a través de ese mar, como sin conocimiento, sin propósito.