La Muestra “Salvador Dalí – La persistencia de los Opuestos” recibe a los visitantes en la exclusiva locación del complejo rupestre Madonna delle Virtù y San Nicola dei Greci en los Sassi de Matera* con 150 obras entre dibujos, esculturas, obras en vidrio, oro, bronce y mobiliario del artista. Matera, enclavada en la región de la Basilicata, en el sur de Italia, ha sido designada Patrimonio Histórico de la Humanidad, un lugar mágico y con una historia diferente y profunda que es importante conocer.

        La exposición ha sido organizada por Dalí Universe, sociedad con una de las más grandes colecciones privadas de óperas de arte de Salvador Dalí, curada por Beniamino Levi y la Dirección Artística de Roberto Pané, ofrece un viaje sugestivo al interior de la mente enigmática y excéntrica del maestro catalán.

        La unión entre el Surrealismo y los Sassi de Matera conduce al visitante a una experiencia visual y multisensorial sin precedentes; la narración expositiva permite observar las dicotomías más recurrentes del artista, como sugiere el título de la muestra, y de conocer su propia y profunda introspección. Los cuatro temas del recorrido museístico son: el tiempo, lento y fugaz; la brecha entre la ciencia y la religión; la envoltura en sus representaciones suaves y sólidas y la mutación de la realidad en aquello que viene definido como surrealista.

        El Tiempo para Dalí es una constante inconstante, representada en su blandura. Es imposible en este momento histórico con los descubrimientos científicos, interpretar el tiempo como algo arreglado. La relatividad permea cada cosa y lleva consigo el miedo de la muerte, del paso de los días, y todas las ansiedades del hombre moderno. Dalí está sumergido en ello y a través del método paranoico-crítico, él escanea y conoce cada agitación de su propio inconsciente, logrando de este modo colocar sobre la tela aquella “paranoia” que es para él su enfermedad crónica. 

        La envoltura dura y el interior suave es central en el pensamiento y en el arte de Salvador Dalí. El contraste externo – interno es un acuerdo con la concepción psicológica a través de las cuales las personas construyen defensas de protección (duras) alrededor de la vulnerabilidad psíquica (blanda). El erizo de mar, figura cargada de significado para el artista, con su exoesqueleto tensado de espinas es un ejemplo de lo antedicho. El mismo Dalí es duro y blando al mismo tiempo. Aquello que de él ve la gente es el exterior duro. Su gusto por el espectáculo, las acciones bizarras, las afirmaciones extravagantes, desvían los ojos de los espectadores del verdadero Dalí. La religión ha jugado un rol central en la vida del pintor desde los años 50 en más.

        Dalí había descubierto la así llamada -mística nuclear- después de la explosión atómica del año 1945. Inició a reinterpretar figuras religiosas a través de la utilización de conceptos científicos y juegos espaciales. “A un surrealista no le puede ocurrir algo más subversivo que transformarse en místico y saber dibujar. Yo vivo al momento ambos tipos de fuerzas (…) la grave crisis del misticismo daliniano se funda esencialmente sobre el progreso de particulares ciencias de nuestra época, sobre todo su espiritualidad metafísica de la sustancialidad, en la física cuántica”. 

        A partir de recorrer esta Muestra extraordinaria, en el año 2022, se intenta articular algunas de las obras expuestas con el pensamiento y estética de Salvador Dalí nacido en Figueras en 1904 y fallecido en 1989, en el mismo lugar, y considerado uno de los máximos exponentes del surrealismo.

        En la metamorfosis, Dalí visualiza las formas del inconsciente con extrema precisión. Con Dalí se sobreponen dos universos: aquel de la realidad pura, atávica y geológica y aquel de la coherencia objetiva en el mundo onírico. Él ve, según la luminosidad, una roca transformarse en un camello o en un gallo. La corriente surrealista representaba los procesos del inconsciente, proyectando libremente pensamientos, imágenes y palabras sin ningún freno inhibitorio, debilitando los límites entre el mundo onírico y el mundo real. Frecuentemente los sujetos surrealistas pierden su forma originaria y su natural colocación. Entre las esculturas encontramos “El elefante espacial” y “Metamorfosis topográfica de la Venus de Milo” de Dalí, la mujer eterna con sus cajones completamente abiertos, secretos revelados, orgullosa de no tener nada que ocultar.

        Metamorfosis topográfica de la Venus de Milo es una escultura de bronce, concebida en 1964, fundida por primera vez en 1968 mediante el método de cera perdida. “Mujer en Llamas” se exhibe en una habitación, en medio de una proyección de video tridimensional de objetos en espiral. La escultura une las obsesiones de Dalí con el fuego y la figura femenina; también tiene cajones, secretos ocultos. Contrariamente al título de la pieza, la instalación no da la impresión de alguien envuelto en llamas, sino de una mujer elegante, con el rostro cubierto, rodeada de un banco de flores – pez rosadas que giran. Su deseo inconsciente es, aparentemente, bastante placentero. El lagar se encuentra a la derecha en la siguiente foto, con las esculturas de bronce de «Adán y Eva» a la izquierda y del «Ángel Triunfante» a través de la abertura que da a la trastienda.

        La escultura “Perfil del tiempo”, el reloj que se licúa en el árbol y va a crear un perfil humano. La suavidad del reloj reafirma el concepto de la percepción del tiempo por parte del hombre, que varía según los estados de ánimo.

        Terpsícore es una de las nueve musas mitológicas. Al crear su versión de la musa de la danza, Dalí utiliza una imagen relajada, colocando a la bailarina de la manera lisa y clásica representando la gracia griega y la inconsciencia, mientras que la figura en forma de equipo, en estilo cubista, representa el creciente ritmo caótico de la vida moderna. 

        En la poética artística de Dalí, la rosa fue elegida para representar conceptos simbólicos con múltiples significados, símbolo de la belleza femenina y de la eterna juventud, pero también para representar el contenido latente de la sexualidad en clave simbólica, representando el cuerpo femenino con la cabeza transformada en un ramo de rosas. En el caso de los cajones que salen de los cuerpos femeninos, son los que ocultan el misterio que según Dalí es la belleza de cada mujer.

        En la Visión del Ángel, reinventa un motivo religioso clásico a través de una interpretación surrealista inusual. La fuerza y supremacía de Dios se simboliza con un pulgar desde el que se simboliza la vida con las ramas del árbol. A la derecha de esta entidad divina se encuentra la Humanidad, representada por un hombre lleno de vitalidad. A la izquierda, la presencia del Ángel, representante del espíritu mediativo, se puede observar con un ala apoyada y sostenida por una muleta. Aunque el hombre está unido a Dios, el conocimiento de Dios es supremo. 

        El Caballero Surrealista, representa todas las victorias, terrenas y celestiales, espirituales y materiales. Tiene una mirada, una ventana de luz en el centro de su pecho que induce a buscar detrás de las apariencias y a abrazar el mundo del sueño que nos aparta de la realidad cotidiana.

        Venus y la Jirafa es una obra concebida entre la cabeza serena y delicada de Venus que se ha colocado encima del largo cuello vertical de una jirafa. Una recreación y revisión del arte clásico, produciendo una versión sorprendentemente nueva de la belleza.

        Esperando que esta experiencia de Mirar Mirando sea una entrega inédita para muchos, los invitamos a recorrer parte de la misma, a través del video que se adjunta para apreciar, en este lugar tan original, algunas de las tantas obras de este extraordinario artista.

Mirta Salafia

*El Monasterio excavado completamente en la roca, se construyó a partir del siglo X y luego se amplió a lo largo de los siglos. Nacido como una pequeña cripta fue transformado en un segundo momento en un cenobio, un lugar preparado para albergar, aunque sea por un período corto, a una comunidad de monjes de Accon, Palestina. Después del abandono de los religiosos, a finales del siglo XVIII, los ambientes fueron utilizados por los campesinos como pajar, almacenamiento de alimentos y para la producción y conservación del vino. Matera mística y espiritual, representa la tierra sagrada, incluso en el nuevo milenio.