“Se trataba de observar atentamente un objeto para luego captar las impresiones que había dejado en ellos. Veíamos lo vivo en las rocas, hasta una naranja perfectamente redonda se revelaba como un complejo reino de curvas y espirales. Si duda estos ejercicios resultaron decisivos en la práctica pictórica de Remedios Varo”

En 1924, alentada por su padre, Remedios ingresa a la Academia de Bellas Artes San Fernando de Madrid. Comparte la Residencia con García Lorca y Salvador Dalí.

Se casa con un compañero de la Academia, Gerardo Lizárraga y se establecen durante un año en París. Regresa a Barcelona y desarrolla su trabajo en su estudio y como dibujante publicitaria.

Se introduce en el círculo surrealista de André Breton e integra el grupo catalán Logicofobista que pretende representar los estados mentales del alma, utilizando formas sugerentes de tales estados. De este momento es la obra L´Agent Double, la misma anticipará su estilo personal.

Durante la guerra civil española, separada de su marido, se posiciona del lado de los republicanos y en ese marco conoce al poeta surrealista francés Benjamin Péret. Ambos huyen a Francia donde permanecieron hasta la ocupación nazi en 1941 y luego de varias estancias en otras ciudades, llegan a México. En Francia conoce a Max Ernest, Víctor Brauner, Joan Miró, Dora Maar y Leonora Carrington.

En 1937 participa de la exposición Internacional del Surrealismo en Tokio y su obra Le désir fue reproducida en el número diez de la Revista Minotaure. Participa en las exposiciones de París y Amsterdam.

Separada de Péret en 1947, se casa con el político refugiado austríaco Walter Gruen, devoto de su obra que la convence para que se dedique exclusivamente a la pintura. En México conoció a Frida Kalo y Diego Rivera. En 1958, obtuvo el primer lugar en el Salón de la Plástica Femenina en las Galerías Excélsior.

Según Victoria Giraudo, curadora del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, para acceder a la poética de Remedios Varo es útil conocer su método de trabajo y la relevancia que en él tenían sus dibujos y bocetos como su forma de vivir, porque el resultado final plasmado en su obra es producto de una interacción de investigaciones y vivencias orquestadas por ella en una suerte de gran constelación , que opera en diferentes niveles: no solo por relaciones temáticas, sino también temporales. Remedios elabora en sus obras experiencias y relatos de infancia europea, de raíces y tradiciones medievales y los entrelaza con los de su contemporaneidad, desde un enfoque que podríamos considerar psicoanalítico.

Si bien Varo es conocida por su pintura y sus dibujos oníricos, fue una artista polifacética, una inventora de gran sensibilidad y curiosidad intelectual. En su pensamiento y su obra están presentes conocimientos de botánica, zoología y medicina e indaga en la cosmogonía, la alquimia y la astrología. Al igual que los prerrafaelistas, estaba interesada en desarrollar lazos entre la poesía romántica y el arte, buscar la perfección en sus pinturas, donde evocó el estilo de los pintores renacentistas con los autores y temas propios de la Baja Edad Media, principalmente con el estilo gótico donde predominan -por su integridad espiritual- el simbolismo y lo fantasmagórico. También como los prerrafaelistas, buscó acercarse a la naturaleza y mediante los instrumentos de la óptica, los examinó en detalles.

En México de los años 40 la obra de Frida Kalo ya era conocida, y su pintura autorreflexiva, onírica y ejecutada con fino detalle en pequeños óleos sobre masonite, puede haber cautivado a Varo. Sin embargo, más allá de su pintura, la figura pública, rebelde, segura de sí misma y liberada de los prejuicios sociales que encarnaba Frida, junto con tantas otras mujeres en México, debe de haber contribuido a que Remedios se sintiera a su vez libre y segura en aquel nuevo país. También en México había nacido Sor Juana Inés de la Cruz, aquella monja erudita y enfrentada a las convenciones de su tiempo que se confinó en una celda de clausura para cultivarse, escribir y componer música y que utilizaba la cocina como laboratorio de experimentos alquímicos. Al igual que Varo y Leonor Carrington, muchas mujeres indígenas realizaban actividades incantatorias; tenían el poder de iniciar transformaciones de lo maravilloso a partir de lo terrenal.

El plan de trabajo de Remedios Varo comenzaba con ideas surgidas de sus muchas y variadas lecturas (desde filosofía hasta relatos de ciencia ficción y otros), del cine de su época, de su entorno cotidiano (su departamento destartalado, sede de numerosas fiestas, su mundo doméstico con costuras, revista de modas con patrones, bordados, la cocina, la compañía de sus gatos). Con sus amigas- sobre todo con Leonora- compartía su interés por la magia y el ocultismo; juntas visitaban el Mercado de Sonora buscando ingredientes para sus pócimas, o el Planetario de Tetecala, diseñado por Rodney Collin- Smith.

Remedios Varo fue una extraordinaria representante del surrealismo. Poseedora de una potente imaginación e interesada por la naturaleza de los sueños, construyó un universo propio poblado de criaturas y escenarios que parecen animarse a sí mismos desde su propia irrealidad. A su vez, son frecuentes en sus cuadros las entidades andróginas, representadas en quehaceres de índole protocientífica o mágica, que se definen más allá de un modelo binario.

Como otras mujeres, Varo se acercó a un movimiento retóricamente fundado en una vaga teoría de la igualdad, donde la opción artística para la mujer era reducirse a musa u objeto de deseo. La observación y el análisis de su obra, nos permite revisar su producción desde una lectura innovadora que avanza sobre enunciados fértiles para iniciar una discusión contemporánea sobre el género.

Su método de producción se basaba en la exploración como proceso científico, a partir del motor de la curiosidad, la sed de conocimiento y comprensión del mundo.

En sus cuadernos, Remedios tomaba apuntes a la vez que comenzaba sus primeros dibujos a lápiz sobre papel manteca; hacía después estudios de manos y de pies, de detalles puntuales, y entonces pasaba a realizar el dibujo final preparatorio. Existe una asombrosa continuidad estética y de finalidad entre su pintura y su escritura; en ambas persiste un estilo “transparente, académicamente perfecto para la presentación de un universo siempre inestable y mutante, angustioso e impredecible la mayoría de las veces. Para una mirada integral sobre la obra de Remedios Varo resulta fundamental la posibilidad de valorar no solo la obra acabada y más reconocida, fundamentalmente pictórica, sino también estos dibujos preparatorios que la revelan en su carácter de artista metódica, con ideas sólidas de lo que quería transmitir.

En el mes de febrero ppdo, se cerró en el M.A.L.B.A., una maravillosa muestra sobre su obra, llamada: Remedios Varo, Constelaciones. La misma se realizó junto con el Museo de Arte Moderno de México (MAM). Los trabajos incluidos fueron producidos entre 1938 y 1963. Esta ha sido la primera exhibición de Remedios Varo en Sud América. La muestra reunió más de ciento veinte obras, entre pinturas, dibujos preparatorios y bocetos, además de un nutrido cuerpo de documentos del archivo personal de la artista, recientemente donados a la colección del MAM.

Curadores de la exposición: Victoria Giraudo y Carlos Molina.

María de los Remedios Alicia Rodriga Varo y Uranga nace en Anglés, Gerona, el 16 de diciembre de 1908 y fallece en la ciudad México el 8 de octubre de 1963.