La Albertina está situada en el corazón histórico de Viena y combina un ambiente imperial con grandes obras de arte del propio patrimonio así como importantes exposiciones temporales. Antiguo palacio residencial de los Habsburgo y museo de arte de rango internacional, es un punto de atracción cultural de todo el mundo.

       El Museo con techo voladizo fue creado en 2003 por Hans Hollein y representa una destacada obra arquitectónica. El Albertina presenta un variado programa de exposiciones y posee obras desde el siglo XV hasta la actualidad. 

       Contiene una de las colecciones gráficas más extensas del mundo con aproximadamente 65.000 dibujos (incluyendo asimismo acuarelas) y cerca de un millón de grabados, tanto antiguos como modernos. También se custodian fotografías y planos de arquitectura.

       La institución debe su nombre a Alberto de Sajonia – Teschen (1738 – 1822), quien la fundó con su colección que hizo traer desde Bruselas, donde había ejercido como Gobernador de los Países Bajos de los Habsburgo, perdiéndose un tercio de la misma debido al naufragio de uno de los barcos que la transportaba. 

       A principios de 1919, el edificio y la colección pasaron de la familia Habsburgo a la propiedad de la República de Austria. Se impuso, en el año 1921, el nombre Albertina.

       El repertorio de dibujos incluye un cuerpo sin precedentes de Durero con unas 120 obras, así como de Pisanello, Lorenzo Ghiberti, Leonardo da Vinci, Miguel ángel, El Bosco, Pieter Brueghel el Viejo, Cranach, Federico Barocci, Rubens, Van Dyck, Rembrandt, José de Ribera, Boucher, Fragonard, hasta el impresionismo y movimientos finales del siglo XIX y buena parte del siglo XX, entre los que podemos citar a Renoir, Signac, Cézanne, Klimt, Schiele, Francisco de Goya, Picasso, el  pop art y artistas contemporáneos.

       Desde el año 2007, la Albertina alberga en préstamo unas 500 obras de los siglos XIX y XX del impresionismo hasta Alex Katz, que es la colección Batliner, reunida en la década de 1960 por el matrimonio del mismo nombre. Comienza con Monet, Degas y Cézannne, continúa con los fovistas Henri Matisse y André Derain y continúa con los Kandinsky, los expresionistas alemanes, la vanguardia rusa y el surrealismo representado por Marx Ernest, René Magritte y Joan Miró.

       Los almacenes de este Museo cuentan con sofisticados sistemas de climatización y de seguridad. Las delicadas obras en papel se guardan en kilómetros de estanterías a las que no acceden los visitantes. Mediante un sistema normativo, un brazo localiza y trae la caja que contiene la obra solicitada.

Mirta Salafia