Art of this Century Peggy Guggenheim
(Del 5 al 31 de enero de 1943)
Primera Muestra Documentada en los Estados Unidos de Mujeres Artistas

“La Exposición fue ideada por Peggy Guggenheim en colaboración con Marcel Duchamp. Las artistas participantes fueron seleccionadas por un jurado que incluía a André Breton, Max Ernest, Duchamp y Guggenheim. Estas artistas, muchas de ellas vinculadas al surrealismo o a la abstracción, ocuparon un lugar ambiguo dentro de ambos movimientos. La exposición, tanto por la importancia de las piezas como por su innovador montaje con paredes curvas que hacían que las obras parecieran flotar, generó un notable impacto mediático. El objetivo de Peggy era, en definitiva, reivindicar la importancia de estas artistas- incluida su hija cuya obra estuvo influenciada por el surrealismo- como creadoras independientes, y no simplemente como musas o modelos”
Mirando Más, ha seleccionado de las 31 mujeres artistas a TRES DE ELLAS: Irene Rice Pereira, Leonora Carrington y Frida Kalo.

Irene Rice Pereira (Chelsea, 5 de agosto de 1902, Marbella 11 de enero de 1971) fue una artista abstracta, poeta y filósofa estadounidense, quien tuvo un rol importante en el desarrollo del arte moderno en Estados Unidos. Aunque en gran medida ha sido una autodidacta, estudió en el Art Students League y en la Universidad de Nueva York. En 1931, viaja sola a París, Italia y África, dado que su primer marido no quiso acompañarla. Su segundo matrimonio duró muy poco tiempo. De 1935 a 1939 fue miembro fundador del Laboratorio de Diseño de Nueva York e impartió cursos en el Pratt Institute. Fue recomendada a la Exposición de las 31 Mujeres, por Albert H. Barr, historiador, fundador y primer director del Museo de Arte Moderno de Nueva York. Presentó dos obras “View” y “Diffraction”, composiciones tridimensionales pintadas en vidrio azul y enmarcadas sobre tablas de madera.  Es conocida por sus trabajos en la abstracción geométrica, el expresionismo abstracto y la abstracción lírica, todos ellos influenciados por el uso de los principios de la Bauhaus. Sus pinturas y sus escritos acerca de la función del artista en la sociedad, tuvieron una profunda correlación con las corrientes intelectuales del siglo XX. Creó “pinturas máquinas”, las cuales incorporaban imágenes de componentes tecnológicos, incluyendo entre otros, ventiladores de barco, generadores y embudos, así como bisagras, palancas y marchas. Comenzó en la década de 1930, el camino hacia la abstracción y se volvió conocida por las pinturas geométricas y rectilíneas. Desarrolló una obsesión por la óptica y la intervención de la luz en sus pinturas. Fue autora de varios libros, entre ellos: “La Naturaleza del Espacio”, “El Lapislázuli”, “La Lógica formal trascendental del infinito”. Una mujer que aunó algunos de los principios más deseados por Gropius y sus sucesores en la Bauhaus, que no sólo consistió en unificar pedagógicamente los principios científicos y artísticos en la creación, sino que estableció el ingreso por igual a mujeres y hombres, sin solicitar estudios previos, sino una clara vocación artística. I.R. Pereira honró con su obra y sus decisiones de vida, aquellos principios.

         Leonora Carrington (Clayton Green, 6 de abril de 1917, Ciudad de México, 25 de mayo de 2011) una de las artistas más influyentes del movimiento surrealista. Nación en Inglaterra en una familia acomodada de la que se fugó a los veinte años, pasando temporadas en Francia, España y Portugal, antes de embarcarse, junto con gran parte de su generación artística europea, rumbo a América donde encontró una nueva vida. Su abuela y su madre le habían dado a Leonora materia prima para su vida, una forma de mirar el mundo en el que había amplio margen para lo inexplicable, lo espiritual, lo místico, lo extraño. Por lo tanto, si bien la relación madre- hija siempre había sido tumultuosa, compleja y llena de matices, es gracias a ella que accede tempranamente al libro de H. Read que la inició al surrealismo y a la obra de Max Ernst, artista con el cual vivió el amor más conmovedor y doloroso de su vida. Ella expresó en una de sus escritos “Él era un gran artista. Era inteligente. Me enseñó muchas cosas. Sobre todo acerca de escritores y artistas; me hablaba de personas que de otra manera yo no hubiera conocido, me las presentaba. No me parecía viejo, éramos amantes”. La pintura era por supuesto algo esencial para ella, así como la escritura. En París, en el año 1938, publica “La casa del miedo”, en forma de folletos. Esta publicación fue una suerte de reconocimiento de la relación con Max, quien aportó tanto las ilustraciones como una introducción. Un vínculo muy importante, en ese momento, para Leonora fue conocer a la rica coleccionista Peggy Guggenheim, quien le compró su primer cuadro titulado “Los caballos de lord Candlestick”, obra que muestra cuatro caballos brincando- blanco, gris, castaño y verde oliva- con un paisaje de fondo tomentoso mientras, otros caballos los miran de lejos. Lord Candlestick era el nombre que Leonora le daba a su padre Harold Carrington. Esta misma obra, años después es la elegida para la Exposición de las 33 Mujeres, momento en el cual ya Leonora estaba separada de Max y Peggy muy celosa de ella, era la pareja de Max. Leonora, en el año 1942 llega a México y se establece hasta su muerte, con la excepción de diez años que debe huir de México a Estados Unidos, acusada de ser parte de las revueltas políticas de la década del 1960. Se casa con Imre Schwartz, apodado el Chiki, tienen dos hijos, desarrollan una vida de padres y compañeros, pero su vital sentido como artista se completa a través de la profunda amistad y hermandad con la pintora surrealista española, Remedios Varo y la fotógrafa húngara Kati Horna. Leonora Carrington tuvo una vida siempre a contracorriente, tanto como su espléndida pintura. La Fundación Costantini ha adquirido para su colección, en el año 2024, la obra “Las distracciones de Dagoberto” (1945), expuesta en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), en la subasta de Sotheby´s por 28 millones de dólares, la cual la posicionó entre las cinco pintoras más valiosas en subasta.

         Frida Kalo (Coyoacán, 6 de julio de 1907, 13 de julio de 1954) fue una icónica pintora mexicana y su obra gira alrededor de su trágica y doliente vida, a partir de padecer poliomielitis, de grave un accidente que sufre de adolescente por la cual es sometida a más de 32 operaciones quirúrgicas y, de su relación siempre compleja con el artista Diego Rivera. Su verdadero interés por la pintura comenzó en los largos períodos de inmovilización y recuperación postrada en su cama. Realizó 150 retratos, en los cuales dejó registro de sus dificultades para sobrevivir. En 1939, sus pinturas fueron expuestas en Francia, a través de una invitación realizada por André Breton, quien califica su obra dentro del movimiento surrealista. Su obra ha sido admirada por destacados artistas como Picasso, Kandinsky, Duchamp, entre otros. A partir del año 1943, el reconocimiento de su obra se fue incrementando y participó en exposiciones colectivas en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, en el Instituto de Arte Contemporáneo de Boston y en el Museo de Arte de Filadelfia. También participó en la exposición “The Exhibition by 31 Women” con un “Self – Portrait”, 1940, que consideramos haya sido “Autorretrato de collar de espinas y colibríes”. Óleo sobre lienzo de 61x47cm, símbolo del sufrimiento padecido por la traición de su marido, Diego Rivera. En el MALBA, se exponen dos de sus obras, en forma permanente “Autorretrato con chango y loro” y “Diego y yo”.

Mirta Salafia