En estas historias Leonora Carrington construye escenarios habitados por personajes peculiares: una hiena que aprende francés y se hace pasar por una niña en una fiesta o Annabelle Pegase, cuyo cuerpo es rival brillo de la luna, nos advierte Katryn Davis. Los textos aquí reunidos son una parte de la enorme herencia literaria de la increíble escritora y pintora surrealista. El lector que decide abrir estas páginas pondrá la mente a disposición de la autora y será testigo de diferentes historias que le harán sentir miedo, asco y sorpresa. Querido lector cosas indecibles te sucederán, pero tendrán lugar en un universo en que el hedor de una hiena sentada a la mesa lo cambiará todo.

“Drusille encendió la vela, iluminando un pequeño y sucio desván sin ventanas. Posada en una percha cerca del techo, una extraordinaria criatura miraba la luz, deslumbrada. Su cuerpo era blanco y estaba desnudo; le salían plumas de los hombros y alrededor de los pechos. Sus brazos blancos no eran alas ni brazos. Una mata de pelo blanco caía sobre su cara, de piel como mármol”

“El ex rey Jumart bajó de su viejo Rolls Royce. Su larga barba gris acero caía sobre su saco de satén verde bordado con mariposas y con el monograma real. En su soberbia cabeza llevaba una enorme peluca dorada con matices rosados, como una cascada de miel. De la peluca brotaba gran variedad de flores que se movían con el viento. Le tendió las manos a Drusille. Drusille se estremeció de emoción”